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El pensamiento literario y sus aplicaciones.

Campos de amapolaCAMPOS DE AMAPOLA
Novela reportaje sobre el narco, la guerra y la paz.

Elisa KELISA K
Adaptación cinematográfica de la novela Elisa Kiseljak.

AIXO QUE VEUS ES UN ROSTRE

ESTO QUE VES ES UN ROSTRO

CATALÀ - CCCG Edicions. Girona, 2004. Portada: Aquesta adreça de correu-e està protegida dels robots de spam.Necessites Javascript habilitat per veure-la. / Premi d’Experimentació Literària d’Òmnium Cultural Ciutat d’Olot, 2004.
CASTELLANO - Sexto Piso, México DF, 2009

Inicio:
Què diré jo de l'aigua, que no ha ja dit l'aigua (Raimon)

Buscando cualquier evidencia que pudiera descifrar el rostro del desconocido, encontró, entre otras cosas, una mueca imperceptible en las fotografías que conserva y unos textos que, tal vez sin que ella lo supiera, siempre han hablado de él.
Son tres y éste es el primero de ellos:
Mirarse en el agua sucia de un charco y no entender nada. Columpiar a las estrellas y escalar el hierro. Cazar con lazo a las nubes y convertirlas en globos. Escupir las gaviotas que en el cielo tragaste. Oxidar los soles, congelar el viento. Poner todos los alientos tras una vitrina. Lanzar a los cisnes por los toboganes. Inventar remolinos y tornados. Viajar a la luna. Salir de todo por un agujero y conocer el vacío. Caer sin lastimarse nunca.

Brincar cuando se toque el fondo y aparecer de nuevo con el impulso. Gritar que regresaste y esconderte. Viajar por las ramas de los árboles y conocer a los pájaros carpintero. Saludar a los topos y entrar a la tierra. No hacerse una madriguera. Buscar el nacimiento de las fuentes y los ríos, verter en ellas la mitad de la sangre de tu cuerpo y convertir el mundo en mundo rojo. Reírse de miedo cuando te sirvan esa sangre en un vaso. Gemir de placer al beberla. Saborear uno a uno todos los glóbulos de todos los colores del mundo y elegir los mejores. Guardarlos en un bote con formol y dejar abierta una ranura para que se pudran. Sacudírselo todo y dormirse. Pasear por las venas en un estado hipnótico, levitar en los órganos y en los músculos de todos los cuerpos. Salir con las lágrimas y regresar a tu rostro. Acomodarse en un pómulo clavando una ancla de las fosas nasales. Buscar un espejo, una imagen, un ojo. Encontrarte en el reflejo e ignorar quién eres.

 

Y sigo:
Como todos los otros días de los últimos años de tu vida abres las ventanas para mirar atentamente hacia la calle. Te fijas. Pero aparte de lo que hay, no logras ver nada. Nunca ves nada más. Y aunque no lo recuerdas piensas que algún día, algun día, descubrirás algo que logrará hacerte entender que la calle es una línea gris, como el asfalto, que siempre te has preguntado hasta dónde te llevaría si la siguieras pero que nunca has seguido. Y hoy piensas esto, sin tampoco recordarlo, mientras cierras la ventana, porque ahora que ya sabes por qué la has abierto ya no te importa lo que puedes vislumbrar desde ella si te asomas, y a tientas buscas un cigarrillo y lo que sí recuerdas es que hace un rato te irritaba la noche, pero ahora ya no y encuentras un cigarrillo sin filtro, a medio fumar, y lo enciendes con prisas, casi hasta quemarte los dedos, y por un momento te tienta el dolor. Pero no te avergüenzas porque nadie puede saberlo, y nadie puede saber tampoco que ahora estás pensando qué ocurriría si te quemaras la mano, si te hicieras un agujero justo en el centro como la marca de los posesos y aunque sabes con certeza que no ocurriría nada, no dejas de pensarlo, porque quieres saber si a pesar del silencio existe la más remota posibilidad de que suceda algo más, algo que tú no eres capaz de planificar. Y cuando estás a punto de quemarte la mano para ver qué ocurre, te convences, definitivamente, para siempre, de que no es necesario hacerlo porque no sucederá nada, nada más que lo que ocurriría mañana si alguien se diera cuenta, pero entonces inventarías una excusa creíble y como sabes que todos te creerían decides no hacerte daño y haces bien porque era una acción demasiado arriesgada: siempre están dispuestos a creerte pero el fuego los aterra.